Cuando hacemos la formación de facilitador hay algo fundamental en lo que insistimos ampliamente. La pulcritud en el movimiento durante los distintos ejercicios que proponemos.
Es muy necesario conocer el por qué de esta precisión.
Para que un ejercicio deflagre la emoción y cumpla su objetivo deben coincidir en el tiempo varias singularidades.
La primera elegir la música adecuada para cada ocasión
En segundo lugar, la consigna precisa en la explicación, poética y trascendente
En tercer lugar, la demostración. Aqui es donde entra la precisión en el movimiento. Si nuestra demostración no conlleva el movimiento tal y como fue diseñado no llegará a cumplir su objetivo.
Pongamos un ejemplo sencillo, un caminar sinérgico en el que, en lugar de caminar, puntualmente surge juego, pasitos de baile etc. este caminar no llegara a vivenciar dentro de nosotros en toda su expresión.
Es por esto que, buscando la excelencia, en la escuela TERRAMAR añadimos un taller a nuestra formación donde trabajaremos e integraremos nuestro movimiento abandonando hábitos adquiridos.



